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El
cristal de Murano y los artesanos
La
industria del cristal veneciano se estableció en la isla de
Murano en una fecha tan lejana como 1292. En el siglo XVI el
mejor cristal en el mundo se produce aquí y la isla disfrutó
de un monopolio virtual en la fabricación de espejos. Toda la
variedad de las formas y todo tipo de técnicas fueron
experimentados, como veremos en el magnífico museo local.
Murano
es, naturalmente, famosa en todo el mundo por su cristal, con
esta visita se puede ver detrás de las escenas, y si usted
está interesado en comprar, podremos encontrar los mejores
precios en la más alta calidad de trabajo.
Visitaremos
la más antigua fábrica de cristal de la isla, donde podrá ver
a los artesanos en su trabajo y tendrá a su disposición un
experto describiendo el proceso de soplado de vidrio. Aquí aun
se produce cristal "reticello" y
"filigrana", clara y teñido, con aplicaciones de
esmalte. Hay todo tipo de vasos, cálices, tazas con altos
tallos, cualquier tipo de platos en cristal, claros o decorados
con colores vivos o incluso en "lattimo", una pasta
especial opaca con un aspecto lechoso inventado en el siglo XVI
con el fin de falsificar la porcelana, ahora más preciosos que
porcelana en sí. Naturalmente es todo cristal soplado, lo que
significa que se hace sin un molde, con las manos, de modo que
todas las piezas son siempre unicas y su origen está
certificado por la marca oficial de "Cristal de
Murano".
Por
lo tanto, usted encontrará jarrones, estatuas y mosaicos, con
"avventurina", una pasta de vidrio de color amarillo
con iridescencias de oro, y las famosas "Murrine",
obtenidos por cortes de cañas de cristal, espejos grabados con
decoraciones a punta de diamantes, y espectaculares lámparas de
araña.
Como
Murano es famosa por su cristal, la isla de Burano es famosa por
su encaje, su pastelería, sus casas de colores brillantes y su
atmosfera relajada. Existen también otros aspectos de Venecia
que están en riesgo de desaparecer rápidamente: la artesanía
de la madera, del textil, del calzado, los artesanos doradores,
laqueadotes y muchos otros que siguen haciendo sus productos
como sus maestros les enseñaron. Visitarlos es una oportunidad
que se da una sola vez en la vida, ya que estos artesanos son
cada vez mayores, y casi no hay jóvenes tomando sus lugares.

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